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CÓMO SER UN LIDER MULTINIVEL APRENDIENDO A ESCUCHAR

¡Hola mis DIAMANTES!

Hace algunos días estábamos platicando contigo acerca de Cómo Convertirse En Un Líder Multinivel, sí aún no has leído este primer artículo de esta serie, da Clic Aquí.

Queremos felicitarte por haber TOMADO ACCIÓN y haber terminado tu ejercicio con tu lista de personas.

Si por algún motivo no lo has hecho, hazlo ahora. Recuerda que el liderazgo se empieza por tomar acción.

¡Muy bien! ¡Excelente!… ¡Felicidades! Nos da gusto que ya tengas tu lista y dentro de ésta a esas dos personas que te invitan a seguirles y que poseen algunas o varias habilidades que tú AÚN no has desarrollado.

Si continuas leyendo este articulo aprenderás en unos cuantos pasos cuál es la Primera de algunas de las herramientas que te harán convertirte frente a los demás en un líder a quien desearán seguir.

Recordemos que la influencia es un atributo real y verdaderamente humano. Se trata, en efecto, de dirigir talentos, de encauzar energías, de canalizar emociones, de luchar contra problemas, de tomar decisiones; esta una etapa de gran imprevisibilidad y rapidez.

Influir en otros es una ejemplar manifestación de liderazgo. Todos conocemos personas que, aún  sin disponer de autoridad ni poder sobre las personas, logran que éstas les sigan, es decir, logran ejercer su influencia en ellas.

El reto para quienes disponen de altas cuotas de autoridad y poder es, precisamente, lograr influir en quienes están a su cargo sin necesidad de recordarles permanentemente quién es el que manda, premia y castiga.

Por ese motivo, con tu lista en mano, y teniendo en mente a esas 2 personas que para ti tienen un gran poder de influencia (Liderazgo) ve leyendo mientras reflexionas lo que estas a punto de descubrir: Las Herramientas de Influencia.

Las Herramientas de Influencia son una serie de recursos efectivos a nuestra disposición para que la gente se ponga en acción. A continuación, mostraremos la primera de algunas de estas poderosas herramientas de influencia.

¡Manos a la Obra!

Para dirigir a otros se requiere desarrollar actitudes y aptitudes (Habilidades) para las relaciones interpersonales. Todo converge y se resume en ellas.

 La gente quiere ir a un futuro mejor, y lo hará cuidando,

sobre todo, con quien irá.

La promesa de futuro es tan importante como la persona que la formula. Es decir, cuán importantes son para nosotros ambas cosas: la promesa y quien promete. Y aquí aparece otro componente: no se trata sólo del futuro, ni sólo de la persona que emerge como líder para guiarnos en esa dirección, sino también de cómo es la relación emocional entre ese líder y su gente.

Resulta algo tan elemental, tan evidente, que precisamente por eso lo obviamos y lo damos siempre por sentado. Por ello son muchos los que llegan a su vejez conservando una total y absoluta torpeza en el manejo de la relación con los otros.

Muchos abandonan este mundo habiendo alcanzado un impresionante registro de títulos y honores académicos pero con una estela de resentimientos a cuestas, o por decir lo menos, quedándose sin la posibilidad de haber saboreado relaciones de auténtico cariño.

Suele creerse que es suficiente con proponer excelentes ideas. La verdad es que las relaciones humanas nada tienen que ver con la cabeza: el corazón es, a fin de cuentas, el que manda; nada tienen que ver con la razón sino con la emoción. Claro que la razón ayuda, pero no es sino una ínfima parte del componente de las relaciones humanas.

Como bien dice lo John P. Kotter, un profesor de la Escuela de Negocios en Harvard: “Es imposible calcular cuantas buenas ideas se abandonan todos los días como resultado de relaciones difíciles de manejar”

Las Herramientas de Influencia, entre ellas ésta primera, buscan facilitar ese proceso de «química» en la relación entre el líder y sus colaboradores. Son FACILITADORAS para hacer sentir al otro que es grande, talentoso, poderoso, valioso, capaz, importante y, por qué no decirlo, querido; porque realmente lo es.

La primera de ellas es ESCUCHAR AL OTRO.

 

Aunque parezca increíble, cuando prestas atención y escuchas verdaderamente al otro, les estas engrandeciendo.

Lo engrandeces porque al escucharlo le haces sentir importante, y desde luego, a todos nos gusta ser tratados de esa manera.

Y si verdaderamente escuchas al otro involucrándote en lo que está diciendo, lograrás captar su lealtad, su entrega, su devoción, porque escucharle verdaderamente es hacerle sentir importante.

Tú engrandeces a otra persona cuando le escuchas con genuino interés con la intención de hacerle saber que es muy valioso para ti, pero no basta con sólo escuchar sus palabras, sino también lo que dice su cuerpo, lo que siente, lo que no dice.

Cuando le haces preguntas que trascienden lo que escuchas INCREMENTAS tu nivel de influencia sobre él o ella. Porque esa es una manara PODEROSA de decirle: <<Tú me importas>>

Escuchar no tiene nada que ver con oír. Escuchar y oír no es lo mismo. Oír no es más que el mero hecho físico de la audición, por el cual nuestros órganos especializados decodifican primariamente los eventos sonoros de nuestro entorno.

Escuchar, en cambio, es algo más que la simple percepción de sonidos. Cuando escuchamos podemos interpretar lo que oímos; cuando escuchamos, superamos la frontera de la audición y logramos la comprensión de lo que oímos.

Escuchar es dar verdadero sentido a lo que oímos. Cuando escuchamos, nuestra concentración es total.

Escuchar es, pues, estar con el otro en cuanto quiere expresar, no en cuanto dice. Para ello, es preciso activar todo nuestro arsenal perceptivo —no sólo el oído—, puesto que con demasiada frecuencia los mensajes más importantes los emitimos con nuestros cuerpos, con nuestros gestos, con nuestras miradas, con nuestras inflexiones de voz, con nuestros silencios.

Bien lo dice Peter Drucker: 

“Lo más importante en la comunicación es oír lo que no se dice”

 

En dos palabras: la escucha que engrandece al otro es la escucha empática, esa que nos permite aproximarnos en la piel ajena, explorar y vivir lo que el otro está sintiendo. De este modo éste sentirá que nos dedicamos a él, que le consideramos, que le respetamos.

Más allá de lograr mover a los demás hacia algo, el líder se destaca y, más aún, se reafirma, por la facultad que tiene de hacer sentir al otro —justamente recordándole que, en efecto, lo es— como una persona talentosa, poderosa e importante.

Cuando despertamos valores como estos en las personas, cuando esa valoración proviene de nuestro sincero y humilde reconocimiento, ello les hará más sencilla tomar la decisión de seguirnos, a ser parte de nuestras metas sin necesidad de presionarles desde el uso de la autoridad o del poder.

Los demás nos acompañarán a cualquier parte cuando perciban que hacerlo tiene sentido gracias a que, en nuestra relación, se sienten y se reconocen con todas las capacidades, con todo el valor para hacer lo que se propongan.

 

Entonces… ¿Cómo Tú puedes empezar a crear liderazgo con tu escucha?

Te invitamos a practicar lo siguiente…

 

Paso # 1: Cuando escuches a alguien, no importa quién, intenta poner de lado tu propia necesidad de expresión y, en su lugar, promueve la expresión de quien escuchas. Sólo escúchale, y recurre a gestos que le estimulen a seguir hablando. Evita, por un momento, dar tus opiniones: verás que no es tan fácil como parece.

Paso # 2: Luego, en un segundo nivel de escucha, permítete hacerle preguntas que le inciten a seguir hablando. Recuerda dejar tus juicios de lado: el centro de atención, allí y entonces, será esa persona.

Paso # 3: En un tercer nivel de escucha, después de haberle otorgado tu silencio y tu atención totales, pídele permiso para ofrecerle tus observaciones. Son las tuyas, y así deben seguir siendo a menos que esa persona decida lo contrario, siempre desde el respeto, la confianza y la certeza de que tienes enfrente a una persona digna y valiosa.

Recuerda, <<Escuchar No Es Estar De Acuerdo>> En efecto, puedes escuchar y luego retomar tu planteamiento, pero puede suceder también lo contrario. No es un riesgo, porque no hay nada que perder: es simplemente una posibilidad. Se puede no estar de acuerdo, pero eso no impide escuchar.

Para muchos, aunque les cueste reconocerlo, escuchar es una demostración de debilidad porque creen que al escuchar al otro éste podría convencerlos.

Y temen esto porque tienen la falsa percepción de que aceptar que otro tenga la razón es aceptar la derrota; mantienen sus relaciones como si se tratase, permanente e invariablemente, de pelear, competir con el otro, de la batalla por tener siempre la razón y la solución a todos los problemas, propios y ajenos. Si me convences pierdo, y tú ganas.

Al contrario, tu énfasis debe de estar en el arte de facilitar que algo nuevo emerja. No importa de dónde, si de mí o de ti; no tiene por qué ser tu idea o la mía, no se trata de competir quién la encuentra primero: se trata de buscar, a secas, una nueva idea. Pero para ello, es imprescindible escucharnos.

Escuchar es, en primer lugar, un enorme acto de coraje. Los verdaderos valientes son aquellos capaces de derrotar sus propios prejuicios, sus propios miedos y se atreven a adquirir el compromiso de escuchar, de aprender a escuchar, y eso sólo se aprende escuchando.

“Coraje es lo que se necesita para pararse y hablar. Coraje, es también lo que se necesita para sentarse y escuchar” - Winston S. Churchill

Así que… ¿Qué esperas?

Pon a prueba estos 3 pequeños pero PODEROSOS pasos y empieza a escuchar a las personas y a tu equipo multinivel.

Recuerda que… los demás nos acompañarán a cualquier parte cuando perciban que hacerlo tiene sentido gracias a que, en nuestra relación, se sienten y se reconocen con todas las capacidades, con todo el valor para hacer lo que se propongan.

¡No temas escuchar! ¡Hazlo Ahora!

¡Muchas gracias por escucharnos por medio de la lectura! Agradeceriamos infinitamente tus comentarios aquí abajo. Exitos!!!

¡Por Tu Éxito!

Rubén García.
Víctor Omar García.

Co-Fundadores de Multinivel Estratégico®.

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